Soy Lisa, no vivo de ensalada pero tampoco de facturas.
He hecho dietas para engordar varias veces, voy a la nutricionista y a la endocrinóloga con una precisión suiza, para controlar que no esté demasiado abajo de mi peso esperado que en este momento es de 54 kilos.
Al menos para mi, ser flaca no significa tener buen cuerpo, desde hace un tiempo me di cuenta de que siempre fracasaba en mis intentos de hacer actividad física y que cuando quería dejar de comer facturas, sándwiches de miga y beber litros de gaseosa (aunque sea light) volvía a caer en la tentación y a gastar fortunas en panaderias y kioscos y mis pocos kilos, objeto de deseo para tantas amigas y compañeras de laburo, no me hacían feliz, no me gustaba verme tan fuera de forma o directamente sin forma.
Pero un lunes, no me acuerdo de que mes pero fue un lunes, dije: NO MAS. Me anoté en un gimnasio caro para verme obligada a ir y suprimí de mi lista de compras todas las harinas blancas, las gaseosas y los alimentos procesados. De gastar 80 pesos cada vez que iba a la panadería pasé a gastar lo mismo o mas en dietéticas, las frutas y verduras que comía ocasionalmente pasaron a ser parte fundamental de mi dieta.
Costó, cuesta el día a día trabajando en una oficina donde estoy varias horas sentadas y donde todo se "festeja" comiendo facturas enormes, cremonas o tortas. Cuesta salir de la comodidad de la casa para ir al gimnasio y levantarse temprano los domingos para ir a dar una caminata o a correr pero les aseguro que hace mucho no me sentía tan bien, no dormía tan bien ni me sentía tan incentivada por algo.
Si sos de las mías te invito a leerme y a compartir mi cambio de vida, mis recetas, experiencias en el gym y motivación para todas las que un lunes empezamos y queremos que sigan pasando los lunes y seguir comiendo rico y sano, entrenando, y sientiéndose bien. Y si te falta ese empujón, no te preocupes que aquí estaremos para dártelo.
Ah... y recordá que: